ELOGIO DE SOCRATES PIERRE HADOT PDF

Este texto fue el objeto de una Conferencia impartida en en la Session d'Eranos, en Ascona Suiza bajo el ttulo La figura de Scrates. Fue publicado en el mismo ao en los Annales d'Eranos vol. Pierre Hadot naci en Pars en Especialista en filosofa clsica, fue nombrado catedrtico del College de France en , donde ocup la ctedra de Historia del Pensamiento de la Antigua Grecia y Roma hasta

Author:Tashicage Yomi
Country:Luxembourg
Language:English (Spanish)
Genre:Software
Published (Last):21 August 2011
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Este texto fue el objeto de una Conferencia impartida en en la Session d'Eranos, en Ascona Suiza bajo el ttulo La figura de Scrates. Fue publicado en el mismo ao en los Annales d'Eranos vol. Pierre Hadot naci en Pars en Especialista en filosofa clsica, fue nombrado catedrtico del College de France en , donde ocup la ctedra de Historia del Pensamiento de la Antigua Grecia y Roma hasta Autor y traductor de varias obras, Elogio de Scrates recoge la conferencia presentada en el ao por Pierre Hadot en los encuentros anuales celebrados por el Crculo de Eranos en Suiza.

Introduccin Es muy difcil, quizs imposible, decir lo que fue el Scrates histrico, aun cuando los hechos memorables de su vida estn ampliamente documentados.

Pero los testimonios que sobre l nos han legado sus contemporneos, los de Platn, los de Jenofonte, los de Aristfanes, han transformado, idealizado, distorsionado los rasgos del Scrates que vivi en la Atenas de finales del siglo V a.

Me atrevera a decir: en cierto sentido, poco importa! Pues su figura ideal, tal como aparece dibujada por Platn en el Banquete, tal como la percibieron aquellos dos grandes socrticos, Kierkegaard2 y Nietzsche,3 ha desempeado un papel 1.

Acerca del problema del Scrates histrico, vase O. Patzer ed. Indiquemos, en una literatura inmensa, dos preciosas pequeas introducciones a Scrates: A.

Festugire, Socrate, Pars, trad. Sauvage, Socrate et la conscience de l'homme, Pars, Wahl, tudes kierkegaardiennes, Pars, ; E. Bertram, Nietzsche,. Versuch einer Mythologie, 91 edicin, Bonn, ; H. Sandvoss, Sokrates und Nietzsche, Leyde, ; H. Schmidt, Nietzsche und Sokrates, Meisenheim, Acerca del amplio fenmeno que constituye, en su conjunto, el resplandor de la figura de Scrates en Occidente encontraremos una recopilacin de textos muy tiles en H. Seebeck, Das Sokratesbild vom Jahrhundert, Gotinga, SILENO Por lo general, elogiar a un personaje es enumerar cualidades tan admirables las unas de las otras, es hacer que surja una figura armoniosa, alcanzado la perfeccin en todos los mbitos.

Sin embargo, cuando se trata de Scrates, incluso del Scrates idealizado, creado por Platn y Jenofonte, no ocurre lo mismo. Por el contrario, y en esto consiste la paradoja socrtica, la figura de Scrates aparece, de entrada, a quien la descubre, desconcertante, ambigua, inquietante.

El primer impacto que nos reserva es aquella fealdad fsica de la que Platn, Jenofonte y Aristfanes nos dan testimonio1. Resulta significativo escribe Nietzsche que sea Scrates el primer gran heleno que fue feo,2 En l todo es exagerado, buffo, caricatura Le problme de Socrate, , en F.

En adelante, nos referiremos a dicha traduccin francesa con las siglas trad. NRF trad. Silenos y Stiros aparecan en las representaciones populares de los demonios hbridos, medio animales medio humanos, que formaban el squito de Dioniso. Desvergonzados, cmicos, vividores, encarnaban el corazn de los dramas satricos, gnero literario donde el Cclope de Eurpides sigue siendo hoy por hoy uno de los escasos testigos.

Los Silenos representan, pues, al ser puramente natural, la negacin de la cultura y la civilizacin, la bufonada grotesca, la 4. Nietzsche, La naissance de la tragdie, pg. Le Problme de Socrate, 3 trad.

NRF, t. VIII, pg. Acerca de esta historia, vase Cicern, De fato, V, 10 trad. Segn Zpiro, Scrates habra sido estpido y torpe de espritu por carecer de cavidades en sus clavculas. Esta representacin vuelve quizs a encontrarse en la descripcin que hace C. Carus del tipo beociano en Symbolik der menschlichen Gestalt, reeditado en Hildesheim-Darmstadt, , pg.

En el famoso elogio de Scrates, al final del Banquete,9 Alcibades compara a Scrates con aquellos Silenos que, en las tiendas de esculturas, se utilizan como cofrecitos para depositar en su interior estatuillas de dioses.

De la misma manera, el aspecto de Scrates, aquella apariencia casi monstruosa, poco agraciada, cmica, desvergonzada, slo es una fachada y una mscara.

Esto nos conduce a un nueva paradoja: tras la fealdad, 7. En El nacimiento de la tragedia, 8, el propio Nietzsche insiste firmemente acerca de la alianza entre sabidura e instinto primitivo en la figura de los Silenos y los Stiros.

Este tema debe cotejarse con los comentarios de C. Jung acerca de la alianza entre sabidura y bufonada en el ser de naturaleza lfica C. Jung, Von den Wurzeln des Bewusstseins, Zurich, , pg. Vase tambin la nota siguiente. II, pg. Se dedicaba a labores domsticas, cuando sus dueos se ausentaban de la casa.

A cambio de su trabajo exigan alimento, pero, si el dueo no lo alimentaba, se converta en un ser vengativo y malvado. Como dice Nietzsche: [En l] todo es a la vez oculto, lleno de segundas intenciones, subterrneo.

Scrates se enmascara a s mismo: es la famosa irona socrtica, cuyo significado despejaremos ms adelante. Scrates finge ignorancia e insolencia: Se dedica dice Alcibades a fingir ser inocente e infantil con la gente. No escribi nada, se limit a dialogar, y todos los testimonios que sobre l poseemos, ms que revelrnoslo, lo esconden, precisamente porque Scrates siempre sirvi de mscara a quienes hablaron de l.

Puesto que l mismo estaba enmascarado, Scrates se ha convertido en el proposon, la mscara, de personalidades que necesitaron cobijarse tras l. Les Nietzsche, El crepsculo de los dolos. El problema de Scrates, 4.

Banquete, e. Las citas de Platn han sido retomadas de las obras de Platn publicadas en la coleccin francesa Les Belles Lettres, Pars. En ocasiones, aparecen un tanto modificadas. He aqu un fenmeno sumamente complejo en lo que a sus implicaciones literarias, pedaggicas y psicolgicas se refiere. El ncleo original de este fenmeno es, por tanto, la irona del propio Scrates. Eterno interrogador, Scrates, con sus habilidosas preguntas, conduca a sus interlocutores al reconocimiento de su propia ignorancia.

Infunda en ellos tal confusin que, en ocasiones, incluso acababan cuestionando toda su vida. Tras la muerte de Scrates, el recuerdo de sus conversaciones socrticas inspir un gnero literario, los logoi sokratikoi, que imitan los debates orales de Scrates con interlocutores de lo ms variopintos.

En esos logoi sokratikoi, Scrates se convirti, pues, en un prosopon, es decir, en un interlocutor, un personaje, una mscara, en definitiva, siempre y cuando se recuerde la funcin que desempeaba el prosopon en el teatro. El dilogo socrtico, sobre todo bajo la sutil y refinada forma que Platn le otorg, tiende a provocar en el lector un efecto similar al de los discursos de Scrates en vida. El lector es quien se encuentra ahora en la misma situacin que el interlocutor de Scrates, puesto que desconoce hacia dnde le conducirn sus preguntas.

La mscara, el prosopon, de Scrates, desconcertante e inaprensible, desorienta el alma del lector y le lleva a una toma de conciencia que puede alcanzar la conversin filosfica.

Como ha mostrado K. Gaiser,14 el En casi todos los dilogos socrticos de Platn adviene un momento de crisis donde el desnimo se aduea de los interlocutores. Ya no confan en poder seguir la discusin, el dilogo corre peligro de quebrantarse.

Es entonces cuando Scrates interviene: hace suya la confusin, la duda, la angustia ajena, los riesgos de la aventura dialctica: as es como invierte los roles. Si fracasa, ser asunto suyo. As es como presenta a los interlocutores una proyeccin de s mismos; los interlocutores pueden, de este modo, transferir a Scrates su propia confusin y volver a confiar en la bsqueda dialctica, en el propio logos. Aadamos que, en sus Dilogos, Platn utiliza a Scrates como mscara, como semitica, dir Nietzsche.

Friedlnder,16 mientras el Yo haba hecho su aparicin desde haca tiempo en la literatura griega, con Hesodo, Jenfanes, Parmnides, Empdocles, los sofistas y el propio Jenofonte, quienes no se privaron de hablar en primera persona, Platn, por su parte, en sus Dilogos, se eclipsa por completo tras la figura de Scrates y elude de forma Form des platonischen Dialogs, Stuttgart, , pg. Friedlnder, Plato, vol. I, Nueva York, , pg. Hay en ello un vnculo sumamente sutil, cuyo significado profundo no alcanzamos del todo a comprender.

Acaso se ha de suponer, siguiendo a K. Gaiser y H. Krmer,17 que Platn se esmeraba en diferenciar su propia enseanza, oral y escrita, reservada a los miembros de la Academia, de los dilogos escritos, en los cuales, haciendo uso de la mscara de Scrates, exhortaba a sus lectores a la filosofa?

O acaso se debe admitir que Platn utiliza la figura de Scrates para presentar su doctrina, adoptando cierta distancia, cierta irona?

Sea como sea, esta situacin original ha dejado una profunda huella en la conciencia occidental, y cuando algunos pensadores tomaron conciencia y se asustaron de la renovacin radical que estaban aportando, utilizaron a su vez una mscara, y de preferencia la mscara irnica de Scrates, para enfrentarse a sus contemporneos.

En Sokratische Denkewrdigkeiten Hamann elogia a Scrates utilizando el trmino: mimice,18 es decir, K Gaiser, Platons ungeschriebene Lehre. Studien zur systematischen und geschichtlichen Begrndung der Wissenschaften in der Platonischen Schule, Stuttgart, 2' ed. Krmer, Arete bei Platon und Aristoteles.

Zum Wesen und zur Geschichte der platonischen Ontologie, Heidelberg, 2a ed. Para un historial y un estado de la cuestin, vse Das Problem der ungerschriebenen Lehre Platons, herausgeg.

Vase tambin M. Richard, LEnseignement oral de Platon, Pars, Blanke, Gterlosh, , pg. Lo que en Hamann no es ms que procedimiento pasajero se convierte en actitud fundamental y existencial en Kierkegaard.

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ISBN 13: 9788449321016

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